¿Cómo es vivir sin WhatsApp?

Por Miguel Regueira |

Hace un tiempo la batería de mi smartphone se estropeó, lo que suponía que su autonomía desenchufado se limitara a unos minutos. Aunque disponía de alternativas para sustituirlo, quise realizar un experimento sobre cómo es vivir sin WhatsApp, y casi sin smartphone. ¡Todo un atrevimiento!

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Al fin y al cabo, sabía que el servicio técnico de los Google Nexus trabaja bien, y que el smartphone sería reemplazado en breve. Así que me animé a realizar la prueba, como experiencia sobre tecnología. Pretendía descubrir hasta que punto dependía de WhatsApp, y que implicaciones suponía no tenerlo.

Realmente, no prescindí por completo de WhatsApp, porque me parecía algo realmente complicado en esas circusntancias. Supondría tener que comunicarme a través del teléfono fijo o de correo electrónico, algo bastante impensable a día de hoy. Y es que, sin sacar el móvil de casa, tampoco tendría SMS ni podría realizar llamadas.

Lo que hice fue usar WhatsApp en mi ordenador por medio de su versión web, de forma similar a lo que era el antiguo MSN Messenger. De esta manera me podía comunicar, pero no en movilidad.

Imagen - ¿Cómo es vivir sin WhatsApp?

 Sorpresa y acusaciones de excéntrico

Obviamente, tuve que explicar mi peculiar situación a mis conocidos, y eso me dejó una cosa muy clara: tener WhatsApp es lo normal, casi una obligación social, y prescindir de él extraña mucho. En ese momento me di cuenta que incluso familiares de 60 años esperaban que les contactara por WhatsApp y no por otro medio.

El siguiente paso fue la sorpresa... "¿cómo vas a estar sin WhatsApp?" Bastantes conocidos, en un gesto de generosidad, me ofrecieron algún smartphone para seguir haciendo uso de la app. Y todos ellos se sorprendieron al saber que iba a pasar al menos una semana sin móvil y no aceptaba su oferta.

Yo siempre he sido bastante inquieto con la tecnología, y estuve entre los primeros de amigos en usar WhatsApp. El hecho de que lo abandonara temporalmente fue visto como una extravagancia, lo que confirma mi idea de que la sociedad obliga a tener WhataApp.

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¿Es posible vivir sin WhatsApp?

Vivir sin WhatsApp por completo me resultó bastante complicado, ya que lo tuve que usar muchas veces en el ordenador durante mi experiencia. Ahora bien, vivir sin móvil me resultó bastante agradable.

No estar pendiente de las notificaciones y de contestar mensajes me hizo darme cuenta de que somos esclavos de los smartphones, y que nos impiden centrarnos en el presente. Cuando quedamos con nuestros amigos no los atendemos por chatear con la familia, cuando trabajamos no nos centramos por las conversaciones con los amigos... ¿no deberíamos dedicar a cada uno su momento?

Reconozco que estos días me sentí bastante más seguro. Acostumbrado a caminar por la calle escribiendo en el móvil, de pronto me di cuenta del riesgo que suponer no prestar atención al tráfico. Además, uno llega mucho antes a los sitios si no va entretenido.

Por otro lado, quedar con las personas fue una experiencia muy positiva. Si habíamos decidido una hora y un sitio, no se podían cambiar posteriormente. Por otro lado, me di cuenta de que por WhatsApp se comparten muchas tonterías, y que representa una pérdida de tiempo enviar fotos de nuestra comida o nuestra mascota.

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¿Lo volvería a hacer?

La verdad es que no sentí excesiva ansiedad por dejar de usar mi móvil pero, cuando llegó su sustituto, mi adicción a WhatsApp volvió al instante. Me di cuenta de que no lo necesitaba en mi vida, pero realmente me gustaba y me aportaba cosas buenas... aunque también otras malas.

Así que, a la pregunta de cómo es vivir sin WhatsApp, mi respuesta es que resulta fácil... siempre que tengamos una alternativa de comunicación fluida y fácil de usar. Pueden ser los SMS, Skype, Telegram o incluso las obsoletas llamadas de voz. Lo que está claro es que no podemos quedarnos aislados.

Mi conclusión más interesante de esta experiencia es que WhatsApp supone mucho más que comunicación. Sí, se usa para el trabajo, pero para mí se trata de una herramienta social. A todos nos gusta charlar, y WhatsApp es una afición más. A veces me tiro en el el sofá de noche y, en vez de ver una película o jugar a la consola, me dedico a chatear con mis amigos.

Está claro que se puede vivir sin smartphone y sin WhatsApp, pero no considero que los problemas que suponen destaquen sobre las ventajas. Lo reconozco, soy adicto a WhatsApp, y no me avergüenzo.

¿Qué opinas de este tema? ¿Crees que podrías vivir sin WhatsApp, o para ti se ha convertido ya en una herramienta imprescindible?

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