Gafas inteligentes y más: visitamos una óptica con la última tecnología para mejorar tu salud visual
La miopía está a punto de ser una epidemia. Y esto no es una afirmación gratuita. Lo dice la mismísima Organización Mundial de la Salud, que señala que, en el año 2050, el 50% de la población será miope, aumentando también el riesgo de sufrir pérdidas de visión importantes a largo plazo.
Las razones son variadas, pero los expertos destacan dos. Por un lado, que cada vez pasamos menos tiempo al aire libre y esto, aseguran los especialistas, es bastante perjudicial para nuestros ojos. Por otro, que las pantallas se han convertido en nuestras compañeras de vida, lo que también afecta directamente a nuestra visión.
Es verdad que, gracias al desarrollo tecnológico, su impacto sobre la salud visual es significativamente menor que hace décadas. Pero también es indudable que fijar la vista durante mucho tiempo en una pantalla no es lo más saludable para nuestros ojos.
Porque no nos referimos solo a la miopía. Según los datos de la última Encuesta Europea de Salud, el 61% de los españoles mayores de 15 años necesitan gafas o lentillas, ya sea por la dificultad para ver de lejos o por otros problemas oculares como la presbicia.
Avances tecnológicos en la prevención y cuidado de nuestros ojos
Ahora bien, es justo decir que la propia tecnología está contribuyendo, como nunca antes, a que esos problemas de visión se identifiquen y corrijan en el momento oportuno. Y particularmente esto me interesa especialmente, porque yo formo parte de ese gran porcentaje de miopes que habitamos el mundo.
Como tantos otros niños, hace ya muchos años, comencé a ver la vida como si fuera un cuadro de Monet, como si mi existencia hubiera decidido prescindir de líneas definidas y todo fueran manchas de color. Y, sinceramente, eso está bien para disfrutarlo en un museo, pero en el patio del colegio resulta un peligro cuando un balón se acerca a toda velocidad hacia tu cabeza.
Por eso, aunque lo de cuatro ojos duele lo suyo cuando eres pequeño, graduarme y empezar a ver como veían mis amigos, acabó siendo un verdadero alivio. Y esto enlaza con las apreciaciones de la OMS. Corregir la visión en el momento en que esta empieza a fallar previene problemas, que pueden ser mucho más graves en la edad adulta.
Ahora, muchos años después, la tecnología promete ayudarnos a agilizar ese proceso de identificación y corrección de una forma que hace años parecería ciencia ficción. Y en mi caso, como buen miope, tenía muchas ganas de conocer cómo nos puede ayudar.
Por eso, cuando Óptica2000, la compañía perteneciente al grupo EssilorLuxottica, nos invitó a visitar la tienda que acaba de reinaugurar en el Centro Comercial La Vaguada, de Madrid, y nos prometió enseñarnos toda la tecnología más puntera, no tuve dudas. Me puse mis gafas y fui hasta allí para verlo con mis propios ojos. Tan miopes como curiosos.
Analizar la retina con ayuda de la IA para identificar posibles enfermedades
Es cierto que, en un medio tecnológico como El Grupo Informático, lo habitual es centrar nuestro análisis en gadgets y dispositivos, pero entrábamos en un campo un campo un poco diferente, el de la salud visual. Y en una óptica, la tecnología está muy presente en todas esas máquinas orientadas a la prevención y a la mejora de nuestra visión.
Así que comenzamos nuestro recorrido conociendo un tipo de máquina que promete identificar de forma mucho más ágil las principales enfermedades relacionadas con la vista. La inteligencia artificial va a ser la mejor aliada para conseguirlo.
Siguiendo las directrices del óptico, me senté frente a dicha máquina, un retinógrafo. ¿Qué hace específicamente? Se trata de un dispositivo que, con apoyo de herramientas de análisis por IA, examina la retina en profundidad y, en apenas medio minuto, te saca conclusiones sobre tu salud ocular verdaderamente sorprendentes.
El aparato obtiene una imagen de la retina en la que se pueden identificar signos vinculados a posibles alteraciones visuales. Es decir, a partir de lo que observa y con ayuda de la IA, elabora un pequeño informe en el que te alerta sobre posibles problemas oculares como la degeneración macular, el glaucoma o la rinopatía diabética, entre otros.
Aquí es importante señalar que no se trata de una herramienta de diagnóstico. Simplemente alerta sobre signos y permite dar la voz de alarma para que el paciente acuda al oftalmólogo que es el profesional que puede corroborar, o no, el dictamen y poner el tratamiento que necesite el paciente.
Confieso que esta fue el dispositivo que más me llamó la atención, por la velocidad y la exactitud de su examen. Pero, además, los avances tecnológicos han sido sorprendentes en otros instrumentos de valoración y mejora de la corrección óptica.
Es el caso, por ejemplo, de la Lumiz 100, que valora la sensibilidad a la luz de cada individuo, lo que favorece que la lente correctora se personalice en función de como cada ojo responde a la luz.
O de una lámpara que estudia la calidad de la lágrima de la persona, un aspecto esencial para entender y eliminar las molestias que a veces sentimos en el interior de nuestros ojos.
Gafas inteligentes, una nueva forma de ver (y estar) en el mundo
Ya sabéis que nuestro objetivo es transmitiros toda la información relacionada con la tecnología. Y también esos gadgets que probamos a menudo pueden mejorar nuestro bienestar y, a veces, nuestra propia salud.
Por eso cuando vimos los últimos modelos Ray-Ban Meta y Oakley Meta, no tuvimos duda. Queríamos entender su funcionamiento de forma práctica. Así que decidí cambiarme por unos minutos de gafas y comprobar qué es lo que nos ofrecen. En concreto, lo hice con las Ray-Ban Meta gen 2.
Más allá del estilo característico de la icónica marca, lo que más me interesaba fue la parte de grabación de vídeo y foto. Basta simplemente con tocar un minúsculo botón ubicado en la parte superior derecha de la montura y las gafas comienzan a grabar o fotografiar lo que está ante nuestros ojos. También pueden hacerlo mediante el comando de voz “Hey Meta”, acompañado de la acción que deseas realizar.
Debo confesar que me sorprendió la facilidad de su uso y la calidad de la imagen. Hasta hace poco era ciertamente reacio a este tipo de gafas tecnológicas, pero está claro que los avances de los últimos modelos son enormes.
Y donde me llevé una sorpresa aún mayor fue en la calidad del sonido. Una vez puse la música consiguió aislarme casi de la misma manera que lo harían unos auriculares de alta gama. Todo esto a media tarde, en un momento de gran bullicio y con mucha afluencia de público, y en uno de los centros comerciales más visitados de Madrid.
No pude probar, eso sí, la traducción simultánea, que es otra de las funciones que más me llaman la atención de este tipo de dispositivos.
En cualquier caso, lo que parece evidente es que los avances tecnológicos van a cambiar nuestra experiencia visual, tanto desde el punto de vista del entretenimiento como de la salud. En esto último siempre es bueno andar con pies de plomo, pero toda posible mejora del bienestar de la sociedad se asoma como una magnífica noticia. Os seguiremos contando.
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