Soy un "perroflauta digital" que odia los bancos. Por esta razón he instalado Bizum Pay
La enorme comodidad de pagar con el móvil me hizo olvidar que mi simpatía por los bancos es muy escasa. La hostilidad de Estados Unidos con Europa en los últimos años me obligó a reflexionar sobre ese gesto cotidiano de acercar el móvil a un TPV.
La mayoría de los pagos europeos dependen de Visa y Mastercard. Empresas estadounidenses que extraen de nuestras economías enormes beneficios, aportando un valor escaso en pleno 2026, cuando montar un sistema de pagos propio resulta sencillo.
En esencia, Bizum Pay supone que España controle su propio dinero. Tomar el control de su economía, evitar el extractivismo estadounidense y reforzarse frente a posibles sanciones de Estados Unidos. Porque ha quedado claro que la alianza atlántica no es de fiar.
No tengo mucha confianza en que Bizum Pay beneficie a las personas, claro. Los ingresos extra que obtengan los bancos españoles difícilmente revertirán en una mejora del bienestar general.
Tampoco los comerciantes deberían esperar alivio en la carga de las comisiones. En un primer momento, la comisión de Bizum Pay es algo inferior (en función de cada entidad). Conociendo cómo funcionan los bancos, mis esperanzas son escasas.
El motivo de mi cambio es sencillo: Bizum Pay es una mejora frente a Visa y Mastercard en soberanía. Mis intereses giran alrededor del bienestar de las personas, pero las circunstancias actuales exigen una perspectiva más amplia.
De hecho, el objetivo de la Unión Europea es la soberanía en los pagos. Sin duda, es el camino correcto, aunque seguro que hay presiones para que lo abandone.
Estados Unidos está atacando a Pix, una alternativa que permitirá a Brasil abandonar a Visa y Mastercard. China lleva años apostando por AliPay y WeChat, así que es otro mercado inmenso fuera de su control.
Es decir, Estados Unidos teme perder la hegemonía en un aspecto básico para cualquier economía. Dada la actual situación geopolítica, creo que es lo mejor que le puede pasar a España y Europa.
Cómo funciona Bizum Pay: no es lo mismo que Bizum
Debemos entender que Bizum Pay no es lo mismo que Bizum. No se gestiona desde la aplicación del banco, sino que Bizum Pay emplea una app propia e independiente.
Se vincula a una cuenta bancaria para los cargos, por medio del número de teléfono, pero ese número no hay que facilitarlo al pagar. También podríamos añadir una tarjeta Visa o Mastercard, si bien no tendría mucho sentido.
Al llegar al comercio, los pagos se hacen acercando el móvil al TPV, a través de NFC.
Es decir, sustituye a Apple Pay o Google Wallet. Lógicamente, no soluciona el problema de la dependencia de Estados Unidos en cuanto a smartphones, pues es una app para iPhone o Android.
La configuración de Bizum Pay es rápida, sencilla y acepta casi cualquier banco español. Incluye a ING España, uno de los últimos que se unión al Bizum original en su momento.
"Tarjeta no soportada": el problema pendiente de Bizum Pay
Por el momento, la compatibilidad de Bizum Pay no cubre todos los TPV. Es una limitación grave, que la plataforma necesita resolver cuanto antes si quiere convertirse en una alternativa real.
En algunos comercios, recibiremos un error de "Tarjeta no soportada" que impide confiar solo en Bizum Pay. En mi caso, mantengo Google Wallet instalado precisamente por este problema.
También llevo un billete en la funda del móvil por si algún sitio no acepta tarjetas. Por desgracia, los fallos con Bizum Pay son demasiado frecuentes, al menos por ahora. Tendría que usar este "billete de emergencia" varias veces por semana.
Además, Bizum Pay no dispone de app para smartwatches. Si queremos huir de las soluciones estadounidenses, solo quedan los pagos de Curve en los relojes Huawei.
No nos olvidemos del dinero en efectivo
Que los pagos contactless cotidianos pasen a la soberanía española o europea supone una mejora importantísima.
Ahora bien, creo que hay que reivindicar el dinero en metálico en la era digital. Es menos cómodo, desde luego, y no pocas veces su uso va vinculado a la economía sumergida, por desgracia.
El dinero en efectivo nos proporciona una privacidad importantísima en un momento en que la vigilancia online erosiona los derechos fundamentales. No hablamos de regímenes dictatoriales, sino de supuestas democracias ejemplares.
Las persecuciones a minorías en Estados Unidos, la criminalización de la protesta en Reino Unido y Alemania o el espionaje sobre el activismo en España son ejemplos claros.
Las democracias encaran una espiral represiva, y controlar los pagos de los ciudadanos es un elemento más de este sistema. Confiar demasiado en el buen funcionamiento de las democracias es el primer paso para su caída.
En resumen, está claro que Bizum Pay es un paso en la dirección correcta, y por eso lo apoyo. El siguiente paso es un sistema de pagos soberano a nivel europeo. Pero no debemos olvidar que, cada vez que pagamos de manera digital, queda un rastro que amenaza nuestra privacidad.
¿Desde cuándo no cambias de móvil?
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