Cuáles son las diferencias entre computación cuántica, computación clásica e inteligencia artificial
Estamos en pleno apogeo de la inteligencia artificial, y son muchos los que se interesan en los entresijos de esta tecnología puntera.
Al indagar un poco, muchos son los que se preguntan cuáles son las diferencias entre la computación cuántica, la computación clásica y la inteligencia artificial.
Aunque puedan parecer la misma cosa, hay muchas diferencias entre ellas, y te las vamos a explicar de forma sencilla.
Computación clásica, la base de todo
Para empezar, la computación clásica es la base de prácticamente todo lo que se usa hoy, como un móvil o un centro de datos.
Su unidad mínima de información es el bit, el cual puede tener dos estados: 0 o 1. A partir de ahí, todo se construye con lógicas que combinan bits para ejecutar instrucciones y es un modelo muy fiable y repetible.
Aunque parezca mentira, las GPUs (tarjetas gráficas) siguen perteneciendo a la computación clásica, pero están diseñadas de cierta manera que ejecutan muchas operaciones simples a la vez, lo cual es ideal para tareas gráficas o para entrenar modelos de inteligencia artificial.
Computación cuántica, una auténtica revolución
La computación cuántica es toda una revolución, ya que no utiliza bits, sino qubits. Los qubits se comportan diferente de los bits normales; no tienen un estado de 0 o 1, sino que, antes de medir el qubit, este está en un estado que hace que tenga cierta probabilidad de salir 0 y cierta probabilidad de salir 1. Al medir sale un solo valor: 0 o 1.
Aunque esto suene complejo, este sistema es muy útil y escalable. Mientras no midas el qubit, puedes aplicarle operaciones que cambien esas probabilidades de manera precisa para que sea más probable que salga el resultado que te interesa.
Si se hace esto con muchos qubits a la vez, habrá muchas combinaciones posibles. Por ejemplo, puedes hacer que dos qubits queden conectados de forma que lo que obtienes al medir uno afecta al otro, como si estuvieran coordinados. Esto con un ordenador normal no se puede hacer igual.
Ahora bien, trasladando todo esto a la vida real, ¿qué puede hacer un ordenador cuántico que no puede hacer un ordenador normal? Pues bien, un ejemplo claro es romper cifrados de seguridad. Esto, con un ordenador normal, llevaría cientos o miles de años, mientras que con un ordenador cuántico las cifras bajan drásticamente.
Inteligencia artificial, cálculo aplicado a muchas cosas
En el caso del concepto de la inteligencia artificial, nos salimos un poco de la comparativa entre computación clásica y computación cuántica.
Concretamente, lo que diferencia a la IA de los otros dos conceptos es el objetivo de los cálculos que se hacen. La IA moderna suele basarse en aprendizaje automático y aprendizaje profundo.
Un sistema de inteligencia artificial aprende un comportamiento a partir de datos. En vez de programar un número de reglas concretas, ajusta ciertos parámetros internos de un modelo para que haya el mínimo número de errores a la hora de reconocer imágenes, traducir textos o un sinfín de otras tareas. Estos ajustes se realizan durante el entrenamiento de los modelos de IA.
Para que te hagas una idea de cómo se ponen en práctica estos tres conceptos a la vez, debes saber que en laboratorios y grandes centros de datos la IA se ejecuta en un ordenador clásico y la parte cuántica se usa como acelerador para que problemas muy complejos se resuelvan mucho antes.
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