Trabajar con una sola pantalla, ya sea en portátil o tablet, puede llegar a ser algo complicado para realizar tareas como escribir, programar, editar, comparar documentos o atender videollamadas.
Aunque la grandísima mayoría de dispositivos admiten pantalla dividida para que puedas compartir tu pantalla en dos o más partes, hay veces que simplemente necesitarías otra pantalla extra.
Es por ello que hoy te vamos a hablar sobre si merecen la pena las pantallas portátiles USB-C.
Pros y contras de las pantallas portátiles
Debes saber que, al igual que otros tipos de puertos, el puerto USB-C puede llevar datos, puede llevar carga o señal de vídeo o una combinación de ellos. Esto depende del dispositivo.
Para que tu pantalla USB-C funcione con un solo cable, el puerto tiene que soportar salida de vídeo. Si esto no es posible, el monitor externo puede recibir energía, pero no mostrará ninguna imagen.
¿Y cómo saber si tu USB-C es el correcto? Pues bien, si tu portátil tiene USB-C con salida DisplayPort o Thunderbolt/USB 4, lo normal es que todo funcione a la perfección, ya que estos dos formatos suelen incluir soporte de vídeo, además de más ancho de banda.
Por otra parte, estas pantallas suelen tener un brillo inferior al de los monitores de gama media de sobremesa, especialmente si los modelos son muy finos, por lo cual esto podría afectar si trabajas con mucha luz o al aire libre.
Por otro lado, tienes que asegurarte de que, si te dedicas a edición de imágenes o vídeo y trabajas con colores, te recomendamos que revises muy bien la cobertura de color y la calibración del monitor, ya que, si no es la correcta, puede no ser igual lo que veas en tu pantalla y en el nuevo monitor.
Asimismo, el HDR suele quedarse corto en ocasiones y es otra cosa que debes revisar. No basta con que solo acepte señal HDR, sino que cuente con un brillo alto sostenido y un buen control de contraste.
Si quieres usarlo para gaming, debes estar atento a que la tasa de refresco sea de 120 Hz o 144 Hz. Además, si buscas que el monitor sea el que emita el audio, ten en cuenta que el audio de estos monitores suele ser flojo, además de que la ergonomía para jugar durante horas puede quedarse corta también.
Así que, en caso de querer darle un uso gaming, mejor deberías mirar monitores gaming, que están diseñados para este uso. Por otra parte, si alimentas una pantalla portátil con el propio ordenador portátil, la autonomía de este bajará bastante, ya que está consumiendo constantemente.
Por ello, los modelos que cuentan con batería integrada pueden serte útiles en este tipo de situaciones, al menos durante un rato.
A continuación te enlazamos algunas pantallas portátiles con conexión USB-C que nos han parecido interesantes:
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Conclusión
Por tanto, en general, el único escenario en el que te pueden cuadrar las pantallas portátiles USB-C es cuando no tienes un escritorio fijo, es decir, que tengas que moverte entre tu casa y la biblioteca o la oficina u otro lugar.
Sin embargo, si siempre tienes tu escritorio fijo, lo que más te vale la pena es contar con un monitor estándar que se enchufe a la red eléctrica, ya que por el mismo dinero te ofrece un panel de mayor calidad, con más brillo, más puertos y más durabilidad.
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