Pablo Soto (Vodafone): "En la IA, como en todo lo tecnológico, la clave somos las personas"

Pablo Soto (Vodafone): "En la IA, como en todo lo tecnológico, la clave somos las personas"
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No hay día que no nos encontremos con algo nuevo relacionado con la inteligencia artificial. Puede ser una nueva herramienta, una predicción apocalíptica o la opinión de un nuevo gurú que nadie sabe de dónde ha salido y que nos insiste en que si seguimos su método nos haremos millonarios sin esfuerzo.

Y así, sin darnos casi cuenta, entre titulares e incertidumbres la IA se ha colado en nuestra vida cotidiana. Y también, por supuesto, en la agenda de las empresas.

En esta realidad que ya no tiene freno, las compañías se enfrentan a cuestiones como la manera de incorporar las herramientas de IA a sus procesos y decidir qué tareas tiene sentido automatizar. Pero también a asuntos al menos tan importantes, en los que entra en juego la ética, como la propiedad intelectual o entender el papel que van a desempeñar las personas en un entorno que parece que nos está exigiendo que muchas tareas queden en manos de una máquina.

Porque la IA tiene un potencial enorme, pero también conviene recordar que la tecnología, por sofisticada que sea, no entiende por sí sola el contexto humano, las responsabilidades o las consecuencias de sus decisiones.

Y esto es especialmente sensible en el mundo empresarial. Así que, como es algo que nos interesa, y mucho, hemos querido profundizar en la forma en que las empresas están integrando todas esas novedades y cómo conseguir que mejore la productividad respetando al ser humano.

De todo esto sabe mucho Pablo Soto, director de Innovación e IA de Vodafone Business y responsable de trabajar en soluciones que van desde la formación y el acompañamiento a las empresas hasta la automatización de procesos y el desarrollo de nuevos casos de uso de inteligencia artificial.

Así que nos hemos acercado hasta la sede de Vodafone en Madrid, y hemos mantenido una distendida charla con Pablo sobre algunas de las cuestiones que están marcando el presente y que definirán buena parte del futuro de la IA empresarial.

Imagen - "Debemos adaptarnos a la IA": Entrevista a Pablo Soto (Vodafone España)

En apenas unos meses estamos cambiando mucho la forma de relacionarnos con la inteligencia artificial. Ya no es suficiente con experimentar con ChatGPT, ahora parece que hay que saber relacionarse con esos agentes de IA que son capaces de ejecutar tareas de principio a fin. Y esto resulta especialmente importante para las empresas. ¿En qué momento crees que una empresa debe profundizar en estos aspectos y rediseñar procesos enteros alrededor de la IA?

Yo creo que ese momento es ya. Aunque lo que es fundamental es que nunca se olvide que las personas seguimos siendo básicas. Y te lo explico con un ejemplo. Acabo de leer que, en Suecia, han puesto a un agente IA a gestionar él solo una cafetería que hasta su llegada tenía bastante éxito. Pues el resultado ha sido que el agente ha acabado comprando un montón de perecederos y reduciendo la carta exclusivamente a tostadas de queso.

Este ejemplo refrenda lo que te decía. Es cierto que la IA avanza mucho y muy rápido, pero los humanos seguimos siendo esenciales. De momento, la inteligencia artificial es capaz de realizar muchas acciones que, dentro de las organizaciones, hoy consideramos de bajo valor. En muchas tareas que suponen una carga administrativa grande o un análisis documental denso, ahí la IA es muy buena y te permite automatizar labores rutinarias.

Ahora bien, si hablamos de introducir agentes de IA en el núcleo de las operaciones de un negocio, no digo que no pueda hacerse, pero hay que hacerlo con mucho cuidado. Y además, es importante que tengamos en cuenta que vivimos en Europa, que tenemos una normativa, una regulación de protección de datos y que debemos catalogar los riesgos de cada caso de uso.

¿Qué quiero decir con todo esto? Que debemos trabajar con la IA y tenemos, también, que empezar a pensar cómo queremos trabajar con ella dentro de dos años. Es importante comenzar a dar pasos desde ya mismo y diseñar los procesos futuros.

Hablabas de la normativa europea. Nuestro continente está intentando construir una IA más soberana, con mayor control sobre los datos y la infraestructura, mientras que buena parte de la tecnología más avanzada procede de compañías estadounidenses y chinas. Esto nos hace plantearnos una duda: ¿puede una empresa europea ser realmente competitiva en IA sin depender de los grandes proveedores estadounidenses?

Yo creo que la desventaja no parte tanto de la normativa o de que Europa no tenga modelos de referencia. Es más, de hecho se ha realizado una inversión de 3.000 millones de euros en Mistral, que es un modelo de IA de fuente abierto francés. Lo que viene a asegurar la normativa es que los datos que usamos no se publiquen y evitar que se vulneren la protección de datos o que el caso de uso no toque un modelo crítico.

Te voy a poner un ejemplo para entender lo que quiere evitarse con la ley europea. Si yo pongo a una IA a analizar currículums en un proceso de selección de personal, hay que saber que las inteligencias artificiales, cuando se entrenan, heredan los sesgos de sus entrenadores.

Esto significa que, si sacase una plaza para elegir un ingeniero junior en Vodafone y le dijera que seleccionara a los mejores candidatos de entre un centenar de currículums, a causa de que el sesgo de que, en STEM, la mayoría de los profesionales son hombres, muy probablemente me seleccione hombres por delante de mujeres. Y esto es precisamente lo que está prohibido por la normativa europea de IA, que lo que persigue, entre otras cosas, es proteger a los ciudadanos de estos sesgos que pueden tener los modelos.

Todos tenemos la sensación, más bien estamos seguros, de que la IA está avanzando a una velocidad muy superior a la que pueden asumir las personas y las empresas. ¿Qué crees que está envejeciendo más rápido en una organización, su tecnología, sus procesos o las capacidades de sus empleados?

En realidad, creo que los que envejecemos mal somos los que hablamos de IA, porque aquello que hemos dicho hace tres meses parece que lo hubiésemos dicho hace siete años.

Y la clave, como en todo lo tecnológico, somos las personas. Porque lo que puede hacer que una empresa vaya más rápida o más lenta es la capacidad que tenga su plantilla para adoptar la inteligencia artificial y conseguir ser más eficiente.

Estoy convencido de que lo que tenemos que hacer es universalizar la formación en IA dentro de las organizaciones para que puedan crecer más rápido. Porque no podemos olvidar que el desarrollo de una organización va a venir determinado por la tasa de adopción de la IA y por la calidad con la que la adoptemos.

¿Y cómo conseguimos que las personas, cada una con capacidades y conocimientos diferentes, accedan a esa formación y se adapten teniendo en cuenta la velocidad a la que avanza la IA?

Creo que no debemos obsesionarnos con conocer el último modelo. Hay que empezar por conseguir pequeñas victorias. Por ejemplo, si eres capaz de enseñar a la IA a ejecutar tareas rutinarias, esas que te llevan seis u ocho horas al mes, ese tiempo lo puedes dedicar a labores que aporten mayor valor. Y ahí es donde nos diferenciamos. Nosotros todavía tenemos mucho que decir.

Yo suelo recomendar a todas las personas que se formen. Y es que hay muchísimo contenido completamente gratuito y, poco a poco, puedes ir mejorando tus conocimientos.

Y centrándonos ya en tu negocio y en la aplicación práctica de la IA en él, ¿cuáles son las últimas innovaciones en las que está trabajando Vodafone Business?

Realmente lo que hacemos es diverso. Podemos diseñar productos sencillos de IA para una pyme, productos complejos para una empresa del Ibex 35, soluciones específicas para un ministerio o incluso soluciones para el ayuntamiento de un pueblo. Trabajamos con una enorme amplitud de organizaciones y lo hacemos siempre sobre tres pilares fundamentales.

El primero de ellos, y más importante, son los servicios profesionales. Ahí se encuentra toda la parte de formación, desde la más básica, como puede ser el uso de Copilot, hasta cuestiones más complejas relacionadas con la IA agéntica o la administración de consolas. También incluimos aquí la parte de sesiones con los equipos directivos, en las que les ayudamos a gestionar las expectativas que tienen sobre la IA.

Después nos centramos en la parte de factoría de proyectos, que puede consistir, por ejemplo, en automatizar un proceso concreto.

Y, por último, se encuentra la parte más relacionada con el puro emprendimiento. Es decir, cómo introducir la IA como una unidad de negocio dentro de nuestros propios procesos para ofrecer una mejor atención a los clientes. Esas son, básicamente, nuestras tres verticales.

Entremos en un punto que preocupa cada vez más a la sociedad en su conjunto. Estamos viendo casos de empresas que anuncian fuertes ajustes de plantilla al mismo tiempo que aceleran sus inversiones en IA. ¿Hasta qué punto debemos asumir que la IA va a destruir determinados empleos y crear otros? ¿Y qué responsabilidad tienen las grandes tecnológicas y las empresas en esa transición?

En este punto hay mucho ruido. Es verdad que hay muchos despidos que se están imputando a la IA. Sin embargo, según los datos que existen, tan solo un 3% de los despidos se pueden achacar a la propia IA. Y, por otro lado, un 9% de las personas que adquieren skills vinculadas a la IA reconocen haber mejorado laboralmente.

Actualmente no nos encontramos en una situación en la que la inteligencia artificial nos esté quitando trabajo. Es más, estamos en un momento en que la IA ayuda a que plantillas del mismo tamaño ejecuten más.

Si me preguntas si es posible que en un futuro las personas con los trabajos más mecánicos o administrativos pueden perderlo, no es algo que me guste decirlo, pero es así, la respuesta es que probablemente sí. Porque muy probablemente habrá una reestructuración. Se perderán puestos y se crearán otros. Hasta hace poco nadie tenía que estar al cargo del gobierno de la IA o entendiendo los proyectos de la IA.

¿Qué pueden hacer las grandes tecnológicas para explicar esta transformación a la sociedad y conseguir que la IA se implante de una manera adecuada?

Realmente creo que estamos en una situación en la que hay muchos intereses geopolíticos y económicos enfrentados y vivimos en una sociedad a la que le gusta mucho la polarización y el miedo.

Podemos ver que vende más un titular que asegure que la IA nos va a matar o que va a destruir 80 millones de empleos que hacer un análisis real de cómo está impactando esa tecnología en las empresas, de si todos esos despidos tienen realmente que ver con la IA o de si, al mismo tiempo, están apareciendo nuevos puestos relacionados con la inteligencia artificial que, además, están mejor remunerados.

Y es indudable que tenemos que adaptarnos, porque este es un cambio que ha venido para quedarse. No tiene sentido que nos quedemos en una esquina y no lo aceptemos.

Y concretamente en Vodafone, en ese contexto de experimentación, ¿qué porcentaje de los proyectos de IA tienen realmente sentido y llegan a producción?

Todos los proyectos que ejecutamos desde aquí se ponen en producción, no se quedan en una prueba de concepto. A mí no me gusta lo que llamo la "pilotitis", es decir, hacer una prueba de concepto, sacar una nota de prensa sobre dicha prueba y después no desarrollar nada.

Como todos nuestros proyectos nacen desde el cumplimiento normativo y desde el ROI, tenemos la suerte de que, cuando llega uno que no nos encaja, podemos influir en el cliente para reenfocarlo. Por eso, lo que no hacemos es aceptar cualquier propuesta de IA. Solo hacemos aquello que tiene sentido.

Para terminar, ¿qué le recomendarías a un emprendedor que quiere aprovechar la IA y no sabe por dónde empezar?

Lo más importante que tiene que hacer es formarse, entender cómo funciona la inteligencia artificial, saber cuáles son sus limitaciones y conocer bien el mercado en el que juega. Y, a partir de ahí, ser valiente y curioso.

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Sobre el autor
Javier Martín
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Licenciado en Periodismo, a lo largo de mi trayectoria he tenido la suerte de aprender y crecer profesional y personalmente en diferentes medios de comunicación y distintos sectores. Escribo en revistas culturales y para clientes de varias agencias de marketing y comunicación. Hace varios años fui redactor en El Grupo Informático. Lo echaba de menos. Regreso ahora con toda la ilusión para trastear con gadgets, aplicaciones y todo tipo de dispositivos. Y, por supuesto, para contaros mi experiencia con ellos.