Internet Explorador, el odiado navegador fue el predeterminado en Mac hace unos años

Internet Explorador, el odiado navegador fue el predeterminado en Mac hace unos años

Hubo un tiempo no tan lejano en que Internet Explorer, el más odiado de los navegadores, venía como predeterminado en los ordenadores Mac. A finales del siglo XX y comienzos del XXI alcanzó una posición tan dominante que hasta los dispositivos de Apple trabajaban con la herramienta creada por Microsoft.

Aquel monopolio del navegador de Microsoft parece hoy una abominación. Quizá si hiciéramos una encuesta sobre lo más odiado de comienzos de nuestro siglo, habrá quien nos contestase que ese “honor” debería recaer en el delirante Voldemort de Harry Potter. Otros muchos se acordarían de la irritación que les provocaba Jar Jar Binks en el Episodio 1 de Star Wars. Pero estamos seguros de que no serán pocos los que señalasen con su dedo acusador a Internet Explorer.

¿Y a qué se debía este odio visceral hacia el navegador de Microsoft? Por un lado, podemos encontrar un indudable componente moral. A finales de la década de los 90 Internet Explorer empezó a desarrollar una serie de prácticas monopolísticas, que provocaban que muchos programadores se vieran obligados a usar los estándares que había impuesto Microsoft para desarrollar los productos en los que trabajaban.

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Pero, sobre todo, la animadversión partía de sus muchos fallos. Internet Explorer no supo, o no tuvo demasiado interés, en actualizarse. Ya en la primera década del siglo XXI, los usuarios se quejaban de una insufrible lentitud y una falta de seguridad que lo hacía muy vulnerable a los virus que campaban a sus anchas por Internet.

El navegador de referencia

De lo que no cabe duda es de que en 1997, cuando la navegación web comenzaba a despegar, a ser una parte fundamental del negocio de la red, Internet Explorer era la referencia.

Es verdad que hoy resulta muy extraño pensar en que Apple dependiera de Microsoft para navegar por Internet en sus dispositivos. Mucho más aún cuando en el año 1988 la compañía de la manzana había interpuesto una denuncia contra la empresa de Bill Gates por infringir el copyright de la compañía en el desarrollo de su sistema operativo Windows. Hagamos memoria para entender por qué se produjo esta extraña situación.

Cualquier aficionado al mundo tecnológico sabe que Steve Jobs fundó Apple junto a Steve Wozniak. La mayor parte conoce también que pocos años después, en 1985, abandonó la empresa que había creado después de ser relevado de sus funciones ejecutivas por la junta directiva.

Y tampoco se le escapa a casi nadie que en 1997 los entonces responsables de Apple recuperaron al excéntrico y genial Jobs como CEO de la compañía.

Y será en ese mismo año 1997 cuando se produzca el acercamiento de Apple a Microsoft que condujo a la presencia de Internet Explorer como navegador predeterminado. ¿La razón? La misma que suele determinar los principales cambios en las empresas: el dinero. O, más bien, la falta de él.

En aquel año 1997, Apple era una compañía que se asomaba peligrosamente al abismo financiero. Ni corto ni perezoso, Jobs lideró una negociación con Microsoft que implicaba la inversión por parte de esta de 150 millones de dólares en Apple. La compañía de la manzana mordida estaba salvada, pese al poco entusiasmo que despertó la operación entre los acérrimos seguidores de Apple.

Debemos olvidar esta idea de que para que Apple gane, Microsoft tiene que perder”, aseguraba Jobs. “Apple necesita ayuda de unos socios, y da ayuda a otros socios. Las relaciones destructivas no ayudan a nadie en esta industria”, justificó. Esta inversión, por supuesto, conllevaba una serie de contrapartidas. Internet Explorer era una de ellas.

Entre los acuerdos asociados a esta operación, destacaban dos. Por un lado, Microsoft mantendría la suite de Office para Mac del mismo modo que lo hacía en el entorno Windows.

Por otro, Microsoft seguiría desarrollando la versión de Internet Explorer para Mac. Por su parte, Apple se comprometía a que el Explorer se convertiría en el navegador predeterminado de sus ordenadores. Y así fue como el odiado navegador comenzó a formar parte, por defecto, de los dispositivos Mac.

Imagen - Internet Explorer fue el navegador predeterminado de Mac

En realidad, Explorer ya llevaba más de un año desarrollándose para Mac. La primera versión, la beta de Internet Explorer 2.0 para Macintosh, fue lanzada en enero de 1996. Desde entonces, se fueron actualizando las versiones, en ocasiones con mayor lentitud que en la versión para Windows.

Por ejemplo, hasta la versión 5.0, presentada en el año 2000, no contó con un soporte para imágenes en formato PNG. Otras de las críticas que despertó Explorer en Mac es que no contaba con la posibilidad de bloqueo de popups o que no poseía soporte para el estándar de condificación Unicode en formularios.

Fagocitado por la competencia y sus propios fallos

Lo que es indudable es que a comienzos del siglo XXI Internet Explorer era el navegador de referencia en el mundo entero. Tanto es así que en torno al año 2003 se encontraba en prácticamente el 95% de los navegadores domésticos, por supuesto, los Mac entre ellos. Justo fue ese el momento en que comenzó su decadencia. Mucho tuvo que ver en ella la competencia.

Apenas un año después surgía Firefox, un navegador de software libre que rápidamente se convirtió en esa alternativa anhelada por los usuarios. Solo 100 días después de su lanzamiento ya había sido descargado por más de 100 millones de personas.

Pero, por aquel entonces, Apple también se había desembarazado de la dependencia de Internet Explorer. El 7 de enero de 2003, Steve Jobs anunciaba en la feria MacWorld de San Francisco que Apple había desarrollado su propio navegador: Safari.

Aunque en un principio se incluyó como una descarga separada para Mac OS X 10.2, a partir de octubre de ese mismo año 2003 y para el Mac OS X v10.3, se convertía en el navegador predeterminado, pasando a ser Internet Explorer tan solo un navegador alternativo.

Precisamente en ese año 2003, Microsoft se deshacía de las acciones de Apple que había adquirido seis años antes. Las vendió por cerca de 350 millones de dólares. Hoy su valor sería significativamente superior.

Aquel fue el principio del fin de Internet Explorer, no tanto por haber dejado de ser el navegador predeterminado en Apple, sino porque los servicios de la competencia fueron optimizándose, dejando atrás a un navegador que pronto comenzó a ser atacado por su lentitud.

Hoy Internet Explorer es objeto de chistes de todo tipo en las redes sociales. Los memes sobre su lentitud son una categoría casi tan reconocible como los que tienen como protagonista a Julio Iglesias.

El que fue el navegador estrella, casi único, en los inicios del Internet doméstico apenas es un recuerdo, cada vez menos utilizado y con una tendencia inevitable hacia su desaparición a medio plazo.

El golpe de gracia en este sentido fue el anuncio por parte de Microsoft de que dejará de dar soporte a Internet Explorer, mientras centra todas sus energías en el navegador Microsoft Edge.

De lo que no cabe duda es de que el tan odiado Internet Explorer ha sido una parte indispensable de los inicios de Internet, parte de la memoria tecnológica de nuestra época. Y lo ha sido hasta tal punto, que durante los últimos años del siglo XX y primeros del XXI fue, incluso, el navegador predeterminado para Mac.

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Sobre el autor
Javier Martín
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Periodista. Nada me gusta más que contar historias y a eso me he dedicado en diferentes editoriales como Planeta o el Grupo Godó. Cada día, los avances tecnológicos me dejan con la boca abierta. Intento entenderlos para luego explicarlos en El Grupo Informático.

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