Convertirse en un "cliente fiel" de cualquier compañía suele ser un error. La mayoría de las empresas se aprovechan de quienes más confían en ellas, aunque públicamente afirmen que cuidan a sus clientes de toda la vida.
En las telecomunicaciones tenemos un caso clarísimo. Los operadores tradicionales (Movistar, Vodafone y Orange) casi siempre ofrecen excelentes ofertas en captación, con nuevas tarifas, promociones temporales y hasta regalo de un móvil.
En cambio, los antiguos clientes se quedan con tarifas obsoletas que no dejan de subir de precio. Quien confía en su operador sale perdiendo en la mayoría de los casos, a no ser que opte por una compañía pequeña y más competitiva.
La trampa de las tarifas descatalogadas
Los operadores han normalizado un sistema de tarifas que perjudica lo máximo posible al cliente que ya tienen. Nos dicen que podemos cambiar en cualquier momento a una nueva tarifa, porque saben que mucha gente no está pendiente de las novedades.
En su momento, criticamos cómo maltrata Movistar a las personas mayores. Si no estamos pendientes de las nuevas tarifas, perdemos dinero. Y la gente mayor es quien menos conocimiento tiene de esto.
Vale la pena ver otro ejemplo con este operador, que quizá sea el que peor lo hace.
La tarifa Fusión Inicia se lanzó en 2022 con fibra a 300 Mbps, 2 líneas móviles, teléfono fijo y una televisión básica con 80 canales, sin apenas deportes.
Todo esto costaba 68 €, y ha ido subiendo hasta los 92 €.... para los clientes que se despreocupasen de los movimientos de los operadores.
Si en 2026 buscáramos un pack equivalente entre las tarifas vigentes, tendríamos por 67 € una combinación muy similar: fibra 600 Mbps, 2 líneas móviles, llamadas a fijos y una televisión básica algo mejor, con la Segunda División de LaLiga incluida.
Es decir, Movistar agradece esta fidelidad cobrando 25 €/mes adicionales por el mismo servicio. Quien desconfiara del operador se habría cambiado a la nueva tarifa, o bien a uno de sus competidores.
No todos los operadores aplican estas mismas prácticas. Existen excepciones como Pepephone, que mejora las tarifas automáticamente sin subir precio. O Digi, que lleva varios años manteniendo las tarifas sin aumentos.
Un problema que ocurre con las eléctricas, y más empresas
En El Grupo Informático nos centramos en la tecnología, pero no es difícil ver estas malas prácticas en otros sectores. Por ejemplo, las compañías eléctricas son famosas por promocionar agresivamente tarifas desventajosas.
En muchos casos, los consumidores optan por el precio regulado por el Gobierno, porque suele ser más barato que las tarifas de libre mercado.
Las eléctricas emplean todo tipo de trucos para cambiarnos a una tarifa peor, que solo descubrimos que no nos conviene al recibir la primera factura.
En cuanto a las suscripciones en Internet, encontramos todo tipo de prácticas, pues cubren servicios muy diversos.
Desde servicios caros, pero honestos, como Netflix o Disney. Hasta las complejas y discutibles suscripciones de Meta (Instagram, Facebook y WhatsApp), donde se mezclan obligaciones impuestas por los reguladores con estrategias para "exprimir" a sus usuarios.
Nuestro consejo: hay que estar atentos a las facturas
Lo que tenemos claro es que ser un cliente fiel casi siempre sale mal. No todas las empresas y sectores funcionan igual, pero no resulta infrecuente que acabamos pagando más si no estamos atentos.
Nuestra recomendación es sencilla. De vez en cuando, debemos mirar lo que pagamos en las facturas y compararlo con el resto del mercado. No hace falta ser obsesivos, pero tampoco dejarlo pasar, pues en un par de años las condiciones llegan a variar mucho.
La situación más sencilla será cambiar a una tarifa actual. Claro que quizá no quieran darnos alguna promoción que reservan para la captación.
En esos casos, tendremos que cambiar a otra compañía. Segmentos como las telecomunicaciones han normalizado ofertas exclusivas para quienes se quejan, o para quienes solicitan un cambio de operador, pero lo cancelan.
Así que es posible que nos podamos mantener en la misma compañía, con tarifas mejores, si somos reivindicativos.
El problema de fondo es que las empresas dejan de ser proveedores de confianza, y los clientes las perciben como "enemigos" contrapuestos a sus intereses.
Cobertura de fibra óptica por dirección: consulta Movistar, Orange, Vodafone, Digi y más
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