Cómo identificar el ciberacoso y cuál es la mejor manera de denunciarlo

Cómo identificar el ciberacoso y cuál es la mejor manera de denunciarlo

Los avances tecnológicos han generado prosperidad y otra forma de relaciones sociales, pero también han facilitado nuevas herramientas de acoso a los abusones de toda la vida. Asociado especialmente a las redes sociales, pero presente en todas las dimensiones de nuevas tecnologías, el ciberacoso o ciberbulling puede alcanzar una magnitud muy peligrosa. Por eso debemos saber identificarlo y las mejores maneras de denunciarlo.

El hecho de poder estar 24 horas conectados a través de nuestros dispositivos móviles y de que se trate de un hostigamiento no presencial, es decir, que no se perciba la reacción de la víctima, supone la principal diferencia respecto al acoso tradicional. La empatía con la víctima merma por la falta de contacto directo y la sensación de soledad de esta puede generarle graves problemas psicológicos.

Raquel Cueto, técnico de Ciberseguridad para Menores del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), ha hablado con El Grupo Informático para profundizar sobre el tema y darnos las pautas para identificar cuándo se está produciendo ciberbulling y cuáles son las mejores formas de reaccionar ante él.

Imagen - Ciberbulling: qué es y cómo lo identificamos y denunciamos

Twitter lanza nuevas herramientas contra los trolls y el acoso online

Empecemos definiendo en qué consiste esta terrible práctica, poniendo el acento en la infancia y la adolescencia, terreno fértil al ciberbulling. “Se trata de un tipo de acoso que se produce entre iguales (compañeros o contactos en redes sociales) y en el que se utilizan los medios digitales (redes sociales o de mensajería instantánea, chats en videojuegos, etc.) para hacer daño a la víctima, conscientemente y de forma repetida en el tiempo”, señala Raquel Cueto.

Agresiones que se viralizan

Cualquiera podemos ser víctima de ciberbulling. No hay límites de edad en la actitud de un agresor que se suele esconder en el anonimato de los medios digitales y en la velocidad con que puede expandirse su ataque. La capacidad de viralización de estas ofensas es una de las principales armas con que cuentan los ciberacosadores para desarrollar su estrategia de ataque.

Otro punto que redunda en la dimensión del ciberbulling es que “a causa de la distancia física que existe con la víctima en este tipo de acoso, no se percibe el daño ocasionado”, nos explica Cueto. “Además, los contenidos ofensivos pueden hacerse virales y llegar a muchas más personas rápidamente, permaneciendo en el tiempo, de manera que pueden continuar afectando en el futuro”, explica.

Género, cultura u orientación sexual determinan en ocasiones los ataques de los ciberacosadores. Ser mujer, por ejemplo, sobre todo en algunos países, puede ser un acicate para dichos ataques. Un reciente estudio de la ONG Plan Internacional nos ofrece unos datos concluyentes.

La ONG realizó entrevistas en profundidad a más de 15.000 chicas de edades comprendidas entre los 15 y los 25 años y de 22 países diferentes, entre los que se encontraba España. Los datos que arroja el informe son bastante alarmantes. Según el mismo, al menos un 60% de las niñas y adolescentes habrían sufrido algún tipo de acoso digital.

Imagen - Ciberbulling: qué es y cómo lo identificamos y denunciamos

Respecto al tipo de acoso, el 59% de las encuestadas aseguró haber sufrido insultos y lenguaje ofensivo en las redes. Un 41% denunciaba haber soportado humillaciones, mientras un 39% afirmaba haber recibido comentarios negativos sobre su físico, el mismo porcentaje que relataba haber sido sometidas a amenazas digitales de índole sexual.

El ciberacoso va evolucionando a medida que lo hace la tecnología y tiene muchas maneras de manifestarse”, nos cuenta la especialista del INCIBE. Puede hacerlo, por ejemplo, “a través de hashtags o etiquetas concretas en redes sociales, o a través de herramientas o aplicaciones colaborativas para insultar o humillar a compañeros con menos éxito o con rasgos que les hagan diferentes del resto”.

El acoso no distingue entre redes sociales

Es evidente que las redes sociales son el arma preferida por los acosadores. Pero, ¿existe una predilección para ejercer el ciberbulling en alguna de ellas? Raquel Cueto no cree que exista una tendencia específica asociada a alguna de ellas en concreto:

No es una cuestión de una red social concreta, ya que el uso de las redes sociales va cambiando según la popularidad y tendencias del momento”, comenta. “Es cierto que la aparición de nuevas redes sociales o la reconversión de ellas, junto con el fácil acceso a Internet, amplía las posibilidades de que se generen riesgos asociados a su uso”.

El colectivo LGTBI es uno de los más golpeados por el ciberbulling. Un reciente estudio de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) ahonda en este hecho. Casi un 70% de las personas LGTBI han sufrido acoso por las redes sociales en los últimos cinco años, según indica el informe desarrollado en el marco del proyecto europeo Speak Out.

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Entre las personas acosadas, un 97% reveló haber sido insultada por las redes. Mientras, un 57% recibieron amenazas de violencia física, un 29% fueron intimidadas asegurando que revelarían su condición sexual o identidad de género, un 27 % sufrieron amenazas de agresión sexual y un 31% amenazas de muerte.

Una tipología del ciberacosador

Leyendo estos datos, asumiendo el sufrimiento que se provoca a la víctima y entendiendo que se trata de un problema de una dimensión extraordinaria, nos hacemos una pregunta tan sencilla de proponer como difícil de responder: ¿Por qué? ¿Qué conduce a los agresores a embestir y tratar de arruinar la vida de personas habitualmente de su misma edad y a las que, muchas veces, ni siquiera conoce?

No existe un perfil concreto de víctima, ni de acosador, aunque en líneas generales desde la Línea de Ayuda en Ciberseguridad de INCIBE se perciben patrones que se repiten en cada uno de los roles”, señala Cueto.

Sin embargo, existen algunos parámetros que suelen repetirse en las tipologías de los acosadores, como su baja autoestima, ya que “tratan de ocultar alguna carencia a través de la humillación hacia otras personas”. Además, el grupo del que forman parte sirve muchas veces como acicate para alimentar y extender estos ataques.

Suelen ser personas con gran apoyo social, por lo que en ocasiones la propia presión de grupo es la que les conduce a adoptar este rol de acosador”, nos explican desde INCIBE. El papel de los testigos, en este caso, suele tener una importante repercusión, ya que su silencio puede hacer que “actúen como cómplices de lo que sucede”.

El perfil de las víctimas

Imagen - Ciberbulling: qué es y cómo lo identificamos y denunciamos

Por su parte, las víctimas suelen ser individuos socialmente vulnerables, “normalmente su autoestima es baja y cuentan con un reducido círculo de amigos, por lo que su red de apoyo es escasa”.

Identificar comportamientos lesivos contra estas personas debe ser un compromiso de todos. La lucha contra el ciberbulling es efectiva cuando se hace en conjunto. Si uno observa acoso contra alguien de su entorno, es su responsabilidad tratar de poner en marcha estrategias que puedan ayudar a detenerlo.

Eso sí, una denuncia impulsiva no suele ser la mejor respuesta. “Siempre es recomendable comenzar buscando soluciones sin culpabilizar y actuar con la mayor brevedad posible para evitar que el problema aumente”, aconseja Raquel Cueto.

Antes de denunciar la situación, el diálogo es siempre el primer paso. Según la especialista del INCIBE, “es recomendable dialogar de manera civilizada con la otra parte hasta decidir si es necesario recurrir a medidas más pragmáticas, es decir, a través de la vía del diálogo para conocer las motivaciones que le llevan al acosador a actuar de este modo para poder intentar frenarlo”.

Por otra parte, las redes sociales cuentan con mecanismos de denuncia de estas actitudes que tienen la capacidad de poner freno al acoso. Por ejemplo, Facebook ha lanzado herramientas para prevenir el acoso e ignorar mensajes. También Twitter lanzó herramientas que luchan contra los trolls y las situaciones de acoso online.

Cueto recomienda que la víctima utilice primero este tipo de funciones que pueden acabar de raíz con los ataques, ya que cuenta con la posibilidad de “además de bloquear al acosador, no responder a sus mensajes”.

Si el ciberbulling persiste, en el caso de que acosador y víctima asistan al mismo centro educativo, Cueto aconseja “apoyarse en el equipo orientador del centro” para seguir una estrategia conjunta que ponga freno a los ataques.

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También existen espacios externos de apoyo, como el mismo INCIBE, que pueden resultar de gran utilidad en situaciones incontrolables. Desde la Línea de Ayuda en Ciberseguridad de INCIBE, a través del 017, un equipo de psicólogos especializados aportarán recursos y medidas preventivas y/o reactivas adaptadas a la situación concreta que se presente.

Cómo reacciona alguien que está siendo acosado

Sin embargo, no siempre es fácil identificar que una persona está siendo ciberacosada. Se genera en ocasiones en la víctima un sentimiento de culpabilidad y aislamiento social que hace que sea poco expansiva y no comunique su problema a quien pueda ayudarle.

No obstante, a veces se repiten ciertas pautas de comportamiento en las víctimas que pueden dar la señal de alarma: “Suele reflejarse con un comportamiento que no era habitual por parte de la persona acosada, como pueden ser el aislamiento, cambios anímicos o modificaciones en las rutinas que solía hacer, incluyendo el dejar de lado las redes sociales, por ejemplo”, asegura Cueto.

En cualquier caso, cada persona reacciona de una manera diferente ante situaciones similares, “por eso la reacción del acosado puede pasar por la indiferencia a reacciones extremas que pueden ir de la agresividad a la pasividad”, señala.

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Contar con la ayuda de herramientas externas sirve para conocer más datos que ayuden a identificar el problema. Internet Segura For Kids (IS4K) es una plataforma en la que participa INCIBE que se centra en dar pautas a los jóvenes para que sepan ayudar a compañeros que están pasando por situaciones de este tipo mediante juegos y dinámicas para la reflexión en grupo.

Por otra parte, existe el 017, que ya hemos señalado antes, y que es un servicio gratuito y confidencial que trata casos en relación al uso seguro y responsable de Internet, entre los que se encuentra el ciberacoso.

A este teléfono pueden llamar también los padres y familiares adultos cuando sospechen que su hijo puede estar siendo sujeto de ciberbulling. A menudo puede resultar más difícil para individuos de otras generaciones, quizá no tan adaptados a la realidad de las redes sociales, entender qué le está pasando a su familiar joven.

Es importante que los padres sepan que existen peligros en Internet que ellos deben conocer. Hoy buena parte de la existencia social de los más jóvenes se vive frente a la pantalla de un ordenador.

Estar atentos al cambio de comportamientos

Pero, como siempre, hay comportamientos que antes no se daban en el joven o adolescente que pueden servir de señal de alarma. “Uno de los indicadores más claros pueda ser la aparición de conductas evasivas al tratar determinados temas, negación a ir a clase o a actividades extraescolares”, indica Raquel Cueto.

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También puede suceder que la víctima se encierre en sí misma, que se “refugie más en la tecnología o en actividades que no impliquen contacto social y muestre una falta de concentración en las actividades diarias”.

Otros aspectos que deben inquietar son observar “muestras de inquietud o estrés, alteraciones en el sueño, cambios en los hábitos alimenticios e incluso un deterioro físico (dejadez a la hora de arreglarse o cuidarse)”.

Desde INCIBE nos ofrecen varios consejos para que los más jóvenes sientan la atención de la persona adulta y su disposición a ayudarles a resolver sus problemas: “El diálogo cercano con los hijos, sin culpabilizar, ni juzgar establece lazos de confianza y apoyo con los progenitores a la hora de crear un vínculo”.

Generar un sentimiento de pertenencia es la clave para que las víctimas encuentren la confianza necesaria para denunciar en la familia el ciberacoso que sufren. “Se trata de realizar una adecuada mediación parental, pero también de aportar al menor un reconocimiento de pertenencia dentro del núcleo familiar, de manera que sienta que puede contar con nosotros”, aconseja Cueto.

En ocasiones, sobre todo cuando la víctima es menor de edad, es necesario seguir otros protocolos para evitar que el acoso se mantenga. “En aquellas ocasiones en las que el acosador es anónimo o bien la actividad de acoso no cesa e incluso se ve incrementada, la solución pasa por la activación de protocolos de protección al menor desde el entorno educativo”, explica Cueto.

Y si ni siquiera esto genera una reacción por parte del acosador, lo mejor será “denunciar a través de las autoridades (Fiscalía de Menores y/o de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado)”.

El ciberbulling vaga por las redes sociales como un espectro que puede llegar a ser muy peligroso. Lo principal es ser capaces de dar protección a la víctima y denunciar al acosador. Para ello debemos saber de qué modo identificar que alguien está sido atacado y las mejores herramientas para ponerle freno.

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Web: INCIBE

Web: Internet Segura For Kids

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Periodista. Nada me gusta más que contar historias y a eso me he dedicado en diferentes editoriales como Planeta o el Grupo Godó. Cada día, los avances tecnológicos me dejan con la boca abierta. Intento entenderlos para luego explicarlos en El Grupo Informático.

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