Condenado a pagar por usar un emoji: cuidado con lo que envías

Condenado a pagar por usar un emoji: cuidado con lo que envías

Si le llegan a decir a Chris Achter, un agricultor canadiense, que un emoji le iba a condenar a pagar miles de dólares, probablemente hubiera preferido no enviar ninguno más el resto de su vida. A continuación, te contamos todos los detalles sobre esta surrealista historia.

La pesadilla de Chris Achter comenzó en marzo de 2021, cuando un comprador de granos de South West Terminal, Kent Mickleborough, decidió enviar un mensaje de texto masivo a multitud de clientes. Dicho mensaje anunciaba que su compañía quería comprar 86 toneladas de lino a un precio de 17 dólares canadienses por bushel.

Para ubicarnos, el bushel es una unidad de medida que utilizan los países anglosajones en el comercio de granos, harinas y otros productos similares. Pues bien, la cuestión es que Mickleborough habló con Achter por teléfono, y posteriormente le envió un mensaje con una imagen de un contrato que formalizaba la operación.

Este documento, además de dejar constancia de la entrega del lino en el mes de noviembre, iba seguido de un mensaje que pedía la confirmación del contrato de lino. Y aquí es donde llega el meollo del asunto, porque Chris Achter decidió, equivocadamente, responder a ese mensaje con el siguiente emoji:

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Sabemos que llegarán nuevos emojis en 2023 y 2024, cuya interpretación puede ser algo más confusa, pero el clásico emoji del pulgar hacia arriba es uno de los más comunes. ¿Y qué pasó después de aquello? Pues que Achter no entregó el lino en la fecha estipulada, y el caso acabó en el Tribunal de King's Bench, en la provincia de Saskatchewan (Canadá).

Una vez allí, comenzó una discusión entre el agricultor y el comprador por el significado de dicho emoji. Mickleborough, el comprador, decía que ya había formalizado otras operaciones vía mensaje de texto, y que claramente ese emoji quería decir que Achter estaba de acuerdo con los términos del contrato.

Sin embargo, Chris Achter insistía en que ese emoji solo señalaba que había recibido correctamente el mensaje de texto, el cual iba ligado al contrato, y que un pulgar hacia arriba no era válido como firma digital. En su defensa, el abogado también agregó que su cliente no era ningún experto en esta jerga.

La última palabra la tuvo el juez, por supuesto, que decidió echar mano del diccionario en línea "dictionary.com" para buscar la definición del símbolo del pulgar hacia arriba. Entonces, el tribunal reconoció que el emoji "👍" era un medio no tradicional para firmar un documento, pero a su vez dictaminó que era una manera totalmente válida para hacerlo en esa situación.

Ante la preocupación expuesta por la defensa del acusado, que manifestó no saber cómo sería el futuro con las nuevas interpretaciones de otros emojis, como el choque de puños o el apretón de manos, el juez lo tuvo claro. ¿Su conclusión? El tribunal no puede, ni debe, intentar detener la fuerza de la tecnología.

Finalmente, el caso se cerró victorioso para Kent Mickleborough, puesto que el agricultor Chris Achter tendrá que pagarle una buena suma de dinero por contrato incumplido. Concretamente, esa cifra asciende hasta los 82.000 dólares canadienses, que serían unos 61.000 dólares estadounidenses o 55.000 euros, para que te hagas una idea.

Nos guste más o menos, no cabe duda de que estamos ante una nueva realidad que nos obliga a adaptarnos a nuevas formas de comunicación. Hoy en día, si no sabes qué significado tiene cada emoji, puedes llegar a meter la pata hasta el fondo en determinadas situaciones.

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Vía: TheGuardian

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